miércoles, 19 de mayo de 2010

Mester Fermoso: Libro de Alexandre


Hoy hablamos del Libro de Alexandre, una de las primeras obras escritas en castellano, en lo que era el castellano del siglo XIII, claro. Esta obra es importante por muchas razones, entre ellas la ya mencionada de ser una de las primeras manifestaciones de nuestra literatura, pero además.... (ahora debería sonar un repique de tambores...) tachán esta obra fue la que dio nombre al Mester de Clerecía y al Mester de Juglaría.


Lo explico, esta es su segunda estrofa:



Mester traigo fermoso, non es de joglaría


Mester es sin pecado, car es de clerecía


fablar curso rimado con la quaderna vía


a sílabas contadas, car es gran maestría.


¿Lo pilláis o lo traducimos? No hace falta, ¿no? El docto escritor del Libro de Alexandre tenía muy claro que su trabajo era de clérigos, entendiendo como clérigos gente con estudios, gente que podía ser o no religiosa, es decir cura, monje, etc, pero que sin duda había tenido la suerte de formarse y adquirir una buena cultura, que en aquellos tiempo era mucho. Además le gusta distinguirse de los juglares, de esos vulgares poetastros con los que no quiere ser comparado, aunque el Libro de Alexandre tome bastante recursos de ese otro Mester.

¿Y qué cuenta el Libro de Alexandre? Pues la historia de Alejandro Magno, ni más ni menos, el mismo Alejandro que el de la película de Colin Farrell. O sea, la historia de uno de las mayores y más virtuosos emperadores de los antiguos griegos, macedonios para ser exactos, hijo de Filipo y dueño de casi todo el mundo conocido, desde el centro de Europa hasta la India, ni más ni menos. Ahora bien, el Libro de Alexandre no es muy fiel a la historia. Además de presentar a Alejandro como un dechado de virtudes: un sabio ( aunque se cuenta que estuvo formado por el mismísimo Aristóteles, osea que algo de verdad hay en ello), un guerrero sin igual (de un machetazo conquistaba toda una ciudad enemiga), fiel, leal, superfuerte (domó al caballo Bucéfalo que era una mala bestia, en el libro se dice que era un cruce entre elefante y camello), religioso, etcétera; el libro comete un sinfín de anacronismos: habla de los moros como si fuese la época actual (siglo XIII) y os recuerdo que los moros, es decir, los mahometanos, no existieron hasta el siglo VI después de Cristo, Alejandro Magno es del IV antes de Cristo, osea que se lo inventó mil años antes, además Alejandro era macedonio, su religión era politeísta, adoraba a Zeus, Afrodita (de la que le gustaba vestirse, esto es un cotilleo), y el autor del Libro de Alexandre nos lo presenta rezando a Dios en cuanto tenía oportunidad, jejejeje.
¿Quién fue su autor? Pues la verdad es que no se sabe, algunos autores dicen que fue Gonzalo de Berceo, pero para eso Gonzalo debería haber tenido 9 años, un poco difícil, el libro debió de haberse escrito entre 1180 (año del libro Alexandreis, del francés Chatillon, del que parece que se nutre) y 1250 (año en el que apareció el Poema de Fernán González, a quien influye). Otros autores dicen que Fray Juan Lorenzo, un monje leonés, no está claro, lo que sí lo está es que el Libro de Alexandre no es una mera copia de otras historias latinas de las que toma el modelo o de la obra francesa antes mencionada, es una historia original escrita siendo consciente de su originalidad, y que está escrita en un castellano de León.

El Libro de Alexandre es toda una novela de aventuras escrita en cuaderna vía, ya sabes, el tretasforo monorimo, los buenos son muy buenos, y los malos muy malvados, y el bueno vence a todas las adversidades, aunque aquí muere y eso es porque no ha sido capaz de vencer a las tentaciones, toma ya. A propósito, muere envenenado, una de las hipótesis históricas que hoy en día está prácticamente abandonada, pero que en el siglo XIII era de plena vigencia.








miércoles, 12 de mayo de 2010

Vida de juglares

Los Juglares y el Mester de Juglaría son propios de la Edad Media española, pero su influencia llegó hasta hace muy poco tiempo, de hecho, ¿no es quizá el oficio de juglar uno de los más antiguos del mundo? Aunque os parezca increíble, hasta hace muy poco tiempo, iban por los pueblos ciegos que recitaban romances actuales (para ellos) sobre crímenes sangrientos, o romances tan antiguos que casi se remontaban a los Cantares de Gesta.

¿Qué son los juglares? La palabra juglar significa bromista, así, directamente, viene de un palabro latino, de joculator, que significa más o menos eso. ¿Y quienes eran? Pues sobre todo eran hombres que se ganaban la vida yendo por los caminos de pueblo en pueblo, de mercado en mercado, o que vivían en cortes de señores feudales, incluso de reyes, se dice que Alfonso X El Sabio contaba con muchos de ellos en su séquito, y recitaban, cantaban, tocaban música, hacían malabares, etc, todo por conseguir algunos maravedíes con los que malvivir.

Según su oficio se llamaban de una u otra forma. Por ejemplo: el remedador era el juglar que se dedicaba a imitar (a remedar) tomaba una víctima entre los presentes y lo imitaba hasta que se aburría o hasta que se llevaba un palo; el cazurro era el juglar que sabía hacer malabares y algún que otro juego sacaperras tipo trilero; el juglar de gesta era el especializado en recitar fragmentos de Cantares de Gesta, adulaba con la voz y era capaz de mantener el suspense de lo que iba contando, lo más parecido a un cuentacuentos moderno; también estaba el goliardo que era un religioso renegado o un estudiante fracasado, con cultura pues, que se daba a la juglaría para escapar de la miseria, y que componía sus propias obras, a menudo de carácter muy satírico y con fuerte contenido carnal.

Cantares de Gesta

Los juglares que más nos interesan son los que usaban los cantares de gesta como herramienta de trabajo. Seleccionaba el fragmento que más interesaba al público y semirrepresentaba dicho fragmento. Algunos de estos fragmentos fueron tan famosos, tan repetidos, que acabaron en el imaginario popular como romances y así llegaron a nosotros.
El juglar memorizaba el cantar de gesta gracias a su rima asonante, que le permitía hacer cambios sobre la marcha si la memoria le jugaba una mala pasada.
Los cantares más usados fueron los del Mio Cid y las versiones del Cantar de Roldán.
El Mester de Clerecía se oponía al Mester de Juglaría, o dicho de otra forma, los que tenían oficios relacionados con la cultura rechazaban a los pobres juglares, que eran menos letrados, sin embargo esta diferencia entre ambos mesteres era menos grande de lo que creemos en la actualidad, de hecho, ¿no fue gracias a los que encuadramos dentro del Mester de Clerecía que todavía conservamos obras del Mester de Juglaría? Ah, una cosa, los del Méster de Clerecía no sólo eran curas, ya debemos ir olvidándonos de esto, lo que sí eran letrados, o sea gente con cultura y seguro que muchos de ellos religiosos, claro, la cultura estaba en la Iglesia.

sábado, 17 de abril de 2010

El Ombligo del Mundo

España fue una vez el ombligo del mundo, y no estoy hablando de poder, no al menos del poder político, si no de cultura, en la Edad Media España era el ombligo del mundo en materia cultural. Como en la actualidad Nueva York. En los siglos X, XI, XII y XIII la sabiduría estaba concentrada en nuestro país, bueno, mejor dicho en la Península Ibérica, concretamente en Córdoba primero, la ciudad más importante del mundo en esas fechas, y en Toledo después. Europa estaba sumida en la oscuridad, la cultura sólo estaba en los monasterios, Jerusalén se había perdido en manos de los otomanos, el Imperio Romano se había fragmentado en multitud de reinos pequeños y sin interes comunes, y la mayoría de los reyes estaban más interesados en mantener el poder que en fomentar y mantener la cultura. Sin embargo había una corte donde la paz y la cultura reinaban: Córdoba. Abderramán III había concentrado en su Califato a lo más nutrido del saber de todo el mundo árabe, que a su vez había guardado el conocimiento del mundo griego y persa. Averroes, principal intérprete y comentarista de Aristóteles, Maimónides, sefardita, judío español, el mejor médico y filósofo de su tiempo, Avicena, su sabiduría llegó intacta al reino moro de Abderramán III, toda esa magnificiencia cultural convertía a Córdoba en el centro del mundo. Todo ello no se perdería con el fin del Califato de Córdoba y la ruptura de Al-Andalus en reinos de taifas. Toledo tomó el relevo, su escuela de traductores, que tuvo como momento cumbre el reinado de Alfonso X El Sabio, mantuvo todo el saber acaparado en Córdoba traduciéndolo primero al latín, luego al castellano, y finalmente de manera directa al castellano, una lengua romance que estaba naciendo en esos momentos como lengua culta.

Inicios de la Escuela de Traductores de Toledo

La toma de Toledo por AlfonsoVI a últimos del s. XI hizo que esta ciudad se convirtiera en un importante centro cultural, las tres religiones de Espa;a, que no las tres culturas, cultura s'olo hab'ia una, viv'ian de manera pac'ifica en esta ciudad>hebreos, mahometanos y cristinanos, compart'ian espacio, ocio y manera de vivir, si bien no compart'ian religi'on, y en muchos casos tampoco oficios. Esa convivencia pac'ifica y normalizada hizo que se comenzara a dar un intercambio cultural muy interesante, las obras 'arabes, importadas de Persia y de todo el norte de 'Africa, que aglutinaban todo el saber de la humanidad, desde el mundo m'as oriental hasta el grecolatino, fueron traducidas al latin. En los primeros estad'ios de este intercambio hubo dos protagonistas esenciales> Gundisalvo y Juan Hispano, Gundisalvo era obispo de Toledo, Juan Hispano un jud'io, o cristina nuevo, Juan traduc'ia del 'arabe o del hebreo al idioma com'un, el incipiente castellano, el romance de Toledo, Gundisalvo traduc'ia al lat'in. As'i comenzaba una de las etapas m'as importantes de la historia cultural de Occidente. En una pr'oxima entrada hablaremos de la Escuela en tiempos de Alfonso X.

martes, 13 de abril de 2010

De Caballeros y Dragones

En la historia de la literatura española hay un género de novelas que en la actualidad no es muy seguido pero que en otras épocas era el género por excelencia, lo que leía todo el mundo, todo el mundo que sabía leer, claro, un género que levantaba pasiones y detractores al mismo tiempo, un género tan adictivo que volvía loca a la gente: los libros de caballerías.

Gozaron de un gran popularidad en España y Portugal durante todo el siglo XVI y el XVII, aunque desde mediados del XVI fueron perdiendo fuelle, y su historia comienza en escritos del siglo XIV, como El Libro del Caballero de Zífar, de 1300.


¿En qué consiste un libro de caballerías?


Por supuesto es un libro de ficción, más que de ficción de exageración. El héroe siempre hijo de reyes o nobles, pero abandonado a su nacimiento, crece creyendo que es un villano más, pero siente deseos de ser caballero, consigue serlo y demostrar su valía a pesar de su supuesto origen humilde, al final es reconocido por su familia y recupera su posición. Entre medias hay innumerables batallas, el amor incondicional y masoquista hacia una doncella, basado en el amor cortés pero un poco más picantón, la ayuda de un hada o mago es habitual e imprescindible, así como los personajes fantásticos: duendes, dragones, gigantes, etc; también es normal que el caballero tenga algún poder fantástico, espada mágica como la del rey Arturo, los barcos pueden recorrer distancias increíbles en muy poco tiempo, los caballos correr más que el ave y los castillos e islas pueden aparecer o desaparecer.


Toda esta fantasía era vendida como hechos reales, ahora nos parece increíble, pero en aquellos tiempos, en los que se pensaba que la tierra era plana, imaginaos...


Los más famosos


Sin duda los libros de caballerías más famosos fueron los de la saga de Amadís, una saga es una continuación, también inverosímil, por supuesto, de las aventuras del caballero, una vez que muere se continua con sus hijos. El primer libro de la saga fue el Amadís de Gaula. Otro libro importante es Tirant Lo Blanch, de Joanot Martorell, este libro es distinto al resto de los libros de caballerías porque presenta a un caballero más real, no hay tanta fantasía y sí un caballero que sobre todo es persona. Ambos libros, el Amadís y el Tirant fueron salvados de la quema en El Quijote.


Si te gusta El Señor de los Anillos o Eragón échale un vistazo al Amadís, fue escrito hace 500 años pero es toda una aventura de fantasía y recuerda que sin este género de novelas no se hubiera escrito la joya de El Quijote, que nació como una crítica hacia este tipo de ficción.


domingo, 4 de abril de 2010

¡¡El Lazarillo ya tiene autor!!


Uno de los grandes misterios de la literatura en español, y probablemente de la Universal, se ha desvelado: El Lazarillo de Tormes ya no es anónimo, y no hagáis el chistecito ese de que anónimo es el autor que más obras ha escrito... Hasta ahora se han barajado muchos nombres para identificar al autor de la primera novela moderna en castellano, del embrión de El Quijote y por supuesto de todo el género de la novela Picaresca, El Lazarillo, y precisamente uno de los que más se usaron en la antigüedad, hasta el siglo XVIII mucha gente lo daba por sobreentendido, es el que se ha llevado el gato al agua: Don Diego Hurtado de Mendoza, el tipo que aparece en esta ilustración.
La responsable de dar las pruebas necesarias para tomar a Diego Hurtado como el autor de El Lazarillo es Mercedes Agulló, una paleógrafa (investigadora de escrituras antiguas) que ha dedicado media vida a tirar del hilo para ahora gritar a los cuatro vientos eso de que esta obra ya no es de un autor anónimo.
Su trabajo ha sido de un investigador digno de película de Hollywood.
Mercedes estaba haciendo un trabajo de paleografía con legajos de Juan López de Velasco, un abogado del s. XVI, de la corte de Felipe II y que, curiósamente, fue el responsable de 'capar' El Lazarillo para que puediera ser impreso; recordemos que tras su publicación en 1554 en 1559 fue listado como libro prohibido por la Inquisición, pero Felipe II accedió a su reimpresión una vez debidamente limpiado de lo 'indecoroso' para la Iglesia; pues bien López de Velasco fue el encargado de tal limpieza. Pero volviendo al tema, Mercedes estaba trabajando en papeles del susodicho picapleitos del Dieciséis cuando se encontró con un inventario del testamento de Diego Hurtado de Mendoza, testamento del que se ocupó el abogado, y en ese inventario halló esta frase:
Vn legajo de correçiones hechas para la ynpressión de Lazarillo y Propaladia
¡Imaginaos cómo se le quedarían los sesos a Mercedes! Diego Hurtado de Mendoza, proponía las correcciones de impresión para el Lazarillo, ¿con qué derecho a menos que él fuese el autor de El Lazarillo? Bueno pues ese fue el hilo del que empezó a tirar la señora Agulló (por cierto por si le interesa a alguien, esta lúcida señora tiene 84 años) para descubrir la autoría de El Lazarillo.
¿Será 100% segura su hipótesis? Parece que sí, por lo menos los eruditos no han podido demostarla todavía y eso que les faltó tiempo para echar por tierra el trabajo de Rosa Navarro que quiso demostrar que el autor de esta novela fue Valdés.
Diego Hurtado de Mendoza
¿Pero quién fue Diego Hurtado de Mendoza? Pues un hombre del Renacimiento, un caballero, militar, con una gran biblioteca, conocedor del árabe, griego, latín y varias lenguas europeas, fue muy admirado por Carlos V, pero no por su hijo, Felipe II, quien ambicionaba su grandiosa biblioteca.Y parece que esa enemistad fue la que hizo que no firmara la autoría de El Lazarillo. Diego Hurtado es autor, reconocido por supuesto, de muchos sonetos, fue uno de los primeros introductores de las formas italianas junto con Boscán y Garcilaso y de la Fábula de Hipomenes y Atalanta, amén de muchas otras composiciones poéticas.

domingo, 29 de noviembre de 2009

DQ I

Hay pocos libros que hayan influído tanto en la literatura universal como este del loco genial Don Quijote de la Mancha, el Caballero de los Leones, otrora el Caballero de la Triste Figura, especialista en "socorrer doncellas y desfacer tuertos". Muchos críticos dirían que El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha es el libro más importante de la literatura de todos los tiempos exceptuando a la Biblia, yo no me atrevo a tanto, tenemos ahí novelas que han marcado a los escritores de su generación y posteriores y sin cuyo influyo sería imposible la literatura actual: el Ulises de Joyce, en Busca del Tiempo Perdido de Marcel Proust, son sólo un par de ejemplos.

Pero no cabe duda de que El Quijote es una gran obra maestra, compleja, completa, moderna (supuso el inicio de la novela moderna) y de una increíble heterogeneidad.

Sí, el Quijote es tocho. Es verdad, pero enfréntate a leerlo sin presiones, por gusto, de verdad, es una novela apasionante, es tan grande en todos los sentidos, que siempre que la lees de nuevo parece que es la primera. Eso sólo puede ocurrir con las obras maestras.

En esta entrada sólo vamos a hablar de la Primera Parte, y me resisto a decir cómo empieza El Quijote, ya estoy aburrido que todo el mundo diga esas primeras frases, aunque no lo haya leído.


Personajes:
  • Don Quijote: Don Quijote se ha convertido en un arquetipo, no sé si Cervantes quiso que así fuese desde el principio, pero lo cierto es que consiguió idear un personaje símbolo de muchas cosas: sueños, nobleza, honestidad, solidaridad, caballerosidad. Etc. Alonso Quijano es un hidalgo (baja nobleza) bastante pobre, tanto que ni siquiera llega al rango de poder ser llamado Don. Su gran pasión es la lectura, sobre todo novelas de caballerías, tanto le apasiona este tema que al final su mente sucumbe y decide resucitar la Caballería Andante y convertirse en uno de sus adalides. Don Quijote es un esperpento, la mitad de su armadura es de cartón, su celada ( ese casco de metal que llevan) es una especie de jofaina, y su caballo apenas puede con sus propios huesos, pero su interior es tan grande que representa todas las virtudes antes mencionadas. Su locura es jocosa, tierna, heroica y patética, una mezcla de todas ellas.
  • Sancho Panza: es la realidad, la tierra, el tipo gordinflón que se deja seducir por la posibilidad de ser una persona importante (Don Quijote le promete el gobierno de una 'ínsula', ¡en medio de La Mancha!). Pero también es la persona fiel, el perrillo que seguiría a su amo hasta el final del mundo, el complemento perfecto de Don Quijote.
  • Dulcinea: realmente Dulcinea no existe. Es un ideal, es la belleza, el sueño inalcanzable, la musa. Don Quijote se ha enamorado de lo que representa pues realmente no la conoce, y está dispuesto a matar a quién sea que no reconozca la belleza y virtuosismo de su amada, aunque según Sancho, Aldonza Lorenzo, verdadero nombre de Dulcinea, es grande y fuerte, tanto que podría vencer a cualquier mozo de su aldea en el lanzamiento de hierro ( un deporte local).
  • La sobrina y el ama: son la parte cuerda de la historia, no tienen ambiciones más que Don Quijote se recoja en casa y guarde de su hacienda. El ama será la encargada de quemar los libros de Don Quijote, la fuente de su mal.
  • Secundarios: Cardenio, el cautivo, etc. Hay muchos personajes secundarios en El Quijote. Voy a destacar unos cuantos. El Barbero y el Cura, amigos de Don Quijote y los encargados de seleccionar los buenos y los malos autores y de salvar sólo unos cuantos de la quema del ama, entre ellos el libro de caballerías por excelencia, El Amadís de Gaula. Cardenio es el protagonista de una novela inserta en el Quijote, "la historia de Cardenio". Su importancia radica en que es un personaje que se vuelve loco como Don Quijote, pero loco de amor y en que influyó mucho en la literatura de la época, tanto que Shakespeare hizo una comedia sobre esta historia (desgraciadamente se perdió). El cautivo es otra de las novelas insertas en El Quijote.

Temas

  • Contra las novelas de caballerías. Este es el tema central que hasta Cervantes nos cuenta en el prólogo y durante toda la obra, la mofa de las exageraciones de esta literatura
  • La locura vs. la libertad.
  • El honor.
  • Las costumbres sociales
  • Buena y mala literatura.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Un faltón de Narices: Quevedo

Hoy toca Quevedo, el faltón de faltones, no dejó títere con cabeza, provisto de una pluma mordaz, hiriente y ajeno a toda sensibilidad, se metió con compañeros literatos, mujeres dignas e indignas (fue un gran misógino, si no sabes lo que significa esta palabra aprovecha y búscala en el diccionario), con feos y contrahechos, etc. No es que él mismo fuera un dechado de virtudes, era más bien bajito, regordete, un poco cegato y patizambo, pero tenía una lengua más afilada que una navaja y lo que es más importante, un ingenio prodigioso.
Francisco de Quevedo fue la punta de lanza del conceptismo, una de las más influyentes corrientes de la literatura barroca, junto con el culteranismo.
Pero antes de hablar de esto vamos a dar algunos apuntes de su biografía.
Quevedo nació en Madrid en 1580 y murió en 1645 en Villanueva de los Infantes, sus padres eran cortesanos de la Baja Nobleza, es decir, eran aristócratas que trabajaban en la Corte, por lo que su infancia se pasó entre las altas esferas de la política. Estudió en Alcalá de Henares, pero sin llegar a ordenarse sacerdote. Él mismo trabajó para personajes de la Corte como secretario o valido toda su vida, hasta que sus desavenencias con el Conde Duque de Olivares hacen que sea expulsado de la Corte y se retira a sus dominios en la Tore de Juan Abad, donde acaba sus días.


Conceptismo:
Muchas veces nos han dicho que el conceptismo era la otra gran corriente de la literatura barroca contraria y antagónica al culteranismo, esto no es exacto, es cierto que ambas corrientes divergen, pero también convergen en algunos aspectos.
Como hemos dicho Quevedo es la máxima figura de esta corriente, también el máximo enemigo de la cabeza de la otra corriente, Góngora y su culteranismo. Si el culteranismo es oscuridad, el conceptismo es claridad, si el culteranismo prefiere la forma al fondo, el conceptismo prefiere el mensaje al continente. O sea, el conceptismo se preocupa de una manera ingeniosa, optimizando el lenguaje y buscando el término preciso, de explicar y profundizar en los temas aportando el máximo número de ideas en el mínimo espacio.
Pero se juntó con el culteranismo en hacer del lenguaje una manera expresiva sin igual hasta ese momento. Casi todos los anticulteranos, como Quevedo, incurrieron en el culteranismo de alguna u otra forma y casi todos los gongoristas como el mismo Góngora, se preocuparon también por el mensaje y no sólo por la abigarrada forma de transmitirlo.

Obra de Quevedo
Las características de su obra son: la riqueza temática y expresiva, el esfuerzo que hacía por burlarse de los demás, la mezcla del cultismo con la picaresca, unos recursos lingüísticos muy ricos, como los cambios gramaticales y semánticos, la abundancia de superlativos, parodias sobre hombres, etc. Su obra tenía un carácter moderno ya que utilizaba expresiones raras y delicadas, dejando de lado el uso de la retórica de la época.

Veamos un ejemplo de su obra, no te lo pierdas, El PEDO:
Alguien me pregunto un día
¿Qué es un pedo?
y yo le conteste muy quedo:
el pedo es un pedo;
con cuerpo de aire y corazón de viento
el pedo es como un alma en pena
que a veces sopla, que a veces truena
es como el agua que se desliza
con mucha fuerza, con mucha prisa.
El pedo es como la nube que va volando
y por donde pasa va fumigando,
el pedo es vida, el pedo es muerte
y tiene algo que nos divierte;
el pedo gime, el pedo llora
el pedo es aire, el pedo es ruido
y a veces sale por un descuido
el pedo es fuerte, es imponente
pues se los tira toda la gente.
En este mundo un pedo es vida
porque hasta el Papa bien se lo tira
hay pedos cultos e ignorantes
ls hay adultos, también infantes,

hay pedos gordos, hay pedos flacos,
según el diámetro de los tacos
hay pedos tristes, los hay risueños
según el gusto que tiene el dueño
Si un día algún pedo toca tu puerta
no se la cierres, déjala abierta
deja que sople, deja que gire
a ver si hay alguien que lo respire.
También los pedos son educados
pues se los tiran los licenciados,
el pedo tiene algo monstruoso
pues si lo aguantas te lleva al pozo
este poema se ha terminado
con tanto pedo que me he tirado.


Para terminar, diremos que en su obra poética, al igual que en la prosa, tiene dos caras, la cara seria y la cara burlesca. Las dos caras reflejan la frustración y el pesimismo vital que le caracterizan. Su poesía es de estilo conceptista. Con este estilo se opone a la escritura de Góngora, aunque también sea una expresión de su personalidad. Utiliza recursos como los juegos de palabras, la hipérbole o la animalización caricaturesca. Uno de sus poemas más conocidos es “Amor más allá de la muerte”. “A una nariz” es uno de sus poemas burlescos. También son muy importantes su “oda al sueño”, “letrillas llenas de donaire”, “jácaras o canciones de malevaje” y sus “sonetos eternos”.